El acuerdo multianual firmado en mayo entre Amazon y The New York Times contempla pagos de entre 20 y 25 millones de dólares al año. Así lo han indicado fuentes cercanas a la operativa a The Wall Street Journal, lo que supone alrededor de un 1% de los ingresos totales de la compañía en 2024.
Para ambas compañías se trata de la primera incursión de este tipo y en base a ella Amazon puede utilizar los contenidos informativos, deportivos y de cocina de The New York Times. Tanto para entrenar sus modelos de inteligencia artificial como para mostrar resúmenes y extractos de esas piezas en sus productos y servicios.
Las cifras señaladas son de las pocas que están aflorando tras negociaciones que se llevan a cabo con la máxima discreción, y nunca con confirmaciones oficiales. Otros datos que han trascendido son los 250 millones de dólares que OpenAI habría pactado por cinco años con News Corp, la matriz de The Wall Street Journal, o los entre 25 y 30 que se estiman en el acuerdo de esa misma startup con Axel Springer por tres años.
En todo caso no está claro hasta qué punto esos casos son homologables, tanto por el alcance de lo licenciado como por las restricciones al uso que hayan podido imponer o no los editores. Además las estructuras convenidas pueden variar, aunque pivotan cada vez más en torno al concepto de un pago fijo por licencia de catálogo y otro variable por uso de contenido más reciente de cara a aflorar respuestas actualizadas.
Cuando se anunció el acuerdo de The New York Times y Amazon, la consejera delegada Meredith Kopit Levien destacó en una comunicación interna que sus términos «son consistentes con nuestro principio de que merece la pena pagar por periodismo de alta calidad». Ese entendimiento contrasta con la demanda que el periódico presentó contra OpenAI por el uso no legítimo de su contenido, y que actualmente se dirime ya en los tribunales.
No es la primera causa abierta por un medio contra la startup cofundada por Sam Altman y Elon Musk, pero sí puede ser la más relevante para los futuros acuerdos de todo el sector tecnológico con editores. A falta de conocer su desenlace, The New York Times refleja en sus cuentas de los últimos trimestres costes elevados asociados con esa demanda.












