Casi tres millones de estadounidenses cancelaron su cuenta de Disney+ y en torno a cuatro millones hicieron lo propio con Hulu durante la suspensión del programa de Jimmy Kimmel de la cadena ABC por presiones de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC).
Esos datos han sido publicados por la compañía de análisis de suscripciones Antenna, que señala que triplican y duplican respectivamente los promedios trimestrales.
Como consecuencia de estos aumentos, la tasa de deserción de esos servicios se elevó al 8% en el caso de Disney+ y al 10% en el de Hulu, por encima de datos previos y sobre todo muy elevada respecto al 2% en el que se suele situar la de Netflix. Ese dato se calcula dividiendo el número de cancelaciones en un mes determinado por los suscriptores que tenía el servicio en el mes anterior.
Esas desviaciones de las cifras medias podrían vincularse al boicot que voces progresistas y del entorno de Hollywood instigaron contra Disney por lo que creían una cesión a Donald Trump.
El popular presentador de Jimmy Kimmel Live! hizo un comentario sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk y su supuesta instrumentalización por parte de los republicanos que causó controversia y el espacio fue retirado momentáneamente.
La decisión de Disney provocó un gran debate sobre la libertad de expresión en EEUU y también sobre cómo el entorno de Trump estaba impulsando la cancelación de voces incómodas. En este caso fue Brendan Carr, el presidente de FCC, quien señaló que «podemos hacer esto fácil o difícil» al apelar a que Jimmy Kimmel debía ser retirado de la pantalla. El programa estuvo fuera de antena del 17 al 22 de septiembre y volvió el 23.
Una de las claves que explica este episodio es la dependencia de las grandes cadenas televisivas de EEUU de la distribución que les ofrecen los conglomerados de emisoras locales. Esas empresas están supervisadas por parte de FCC, que meses antes ya había señalado que quería levantar el límite del 39% de la audiencia total del país como techo para posibles adquisiciones en el sector.
La empresa de análisis de suscripciones Antenna detecto que se triplicaron en el primer caso y se duplicaron en el segundo frente a promedios trimestrales.
Por tanto, algunos analistas consideran que el hecho de que tanto Sinclar Broadcasting como Nexstar Media decidieran amenazar con no mostrar a sus afiliados el programa de Kimmel estaba relacionado con no indisponerse con la autoridad regulatoria de cara a ese escenario de consolidación. De hecho, Nexstar ha acordado la compra de Tegna, otro actor relevante de esa industria, gracias a ese cambio.
Al margen de esa situación, también hay que señalar que el repunte de cancelaciones coincidió igualmente con el anuncio de su nueva subida de precios de los servicios de streaming de Disney en EEUU. Esa era una decisión ya planeada pero se hizo pública justo el mismo día de la suspensión del programa de Kimmel.












