Global ha arrebatado a JCDecaux la explotación de los espacios publicitarios de Metro de Barcelona. Precisamente, han sido estas dos empresas multinacionales especializadas en publicidad exterior las únicas que han competido por este contrato.
Ambas compañías obtuvieron una puntuación perfecta en la fase técnica (40 puntos sobre 40), donde se evaluaban los planes comercial, marketing, gestión y mantenimiento y de inversiones, así como el volumen de soportes digitales a instalar.
Así pues, todo se decidió en la oferta económica. Aquí, Global pudo ofrecer un canon anual mínimo garantizado de 5,7 millones de euros y una participación en el canon variable del 67%. Bastante por encima de los 4,5 millones de euros que pudo ofrecer la francesa JCDecaux. El mínimo establecido por Metro de Barcelona era de 4,2 millones.
Es decir, la finalmente ganadora mejoró la propuesta mínima en un 35%, con lo que se ha hecho con un contrato que se podría alargar hasta 2034 (ocho años fijos más dos de prórroga).
Arrebata el contrato a JCDecaux, que fijo un canon anual de 4,5 millones de euros.
A partir del próximo 1 de enero, Global gestionará 2.435 soportes estáticos, 70 opis verticales digitales y una pantalla de gran formato. Las concesionarias se tenían que comprometer además a retirar al menos un 30% de esos soportes estáticos y a invertir en un mínimo 70 nuevos espacios digitales, de los que uno tiene que ser de gran formato. No obstante, en su oferta final, Global se comprometió a instalar 150 nuevos soportes digitales, misma cantidad que ofreció JCDecaux.
Comparativa con Madrid
Esta adjudicación coincide en el tiempo con la de Metro de Madrid, aunque ambos organismos registran cifras muy diferentes. El suburbano de la capital de España tiene más del doble de espacios publicitarios (5.300) que el de Barcelona. En cuanto a la audiencia, el de Madrid registró el año pasado más de 570 millones de pasajeros, por los 370 millones de Barcelona.
Por ello, el canon que ha conseguido el Metro de Madrid es bastante superior: 105 millones de euros (sin IVA) por diez años de contrato, frente a los 45 millones de euros por ocho años del Metro de Barcelona.













