MIO Group anunció el pasado mes de agosto la convocatoria de una Junta General de Accionistas para iniciar el proceso de exclusión de negociación de sus acciones en BME Growth, en el que está presente desde hace cuatro años.
La fórmula para dejar de cotizar en el mercado es mediante una oferta pública de adquisición de carácter voluntario y de exclusión. La oferta se dirige a todos los titulares de acciones de MIO Group, excepto a las acciones mantenidas en autocartera, y se ha fijado a un precio de 1,77 euros por acción, según determinó el informe de valoración elaborado por un experto independiente.
Pero antes de todo, esta operación tenía que ser aprobada en una Junta General de Accionistas, que se celebró ayer. Realmente, era un mero trámite, pues la compañía está controlada casi en su totalidad por los hermanos Arbeloa, que poseen cerca de un 90% del capital (Yago tiene el 71%, Álvaro, el 11%; y Raúl, el 6%).
Como era de esperar, la exclusión a Bolsa fue aprobada por los accionistas, sin votos en contra ni abstenciones. Se presentaron cuatro accionistas a la Junta, con una representación del 89% en el capital social de la compañía.
Una vez aprobado en Junta, los accionistas dispondrán de un plazo de 20 días hábiles para aceptar la oferta por la totalidad o parte de sus acciones. El precio de 1,77 euros valora la compañía en unos 11 millones de euros (hace cuatro años rozaba los 70 millones de euros).
La Junta General Extraordinaria de Accionistas celebrada ayer da luz verde a la operación de dejar de cotizar en el BME Growth.
Varios son los motivos esgrimidos por los hermanos Arbeloa para decidir dejar de cotizar en el BME Growth. Sostienen que ser una empresa pública ya no es coherente con la estrategia actual de la compañía ni con su estructura accionarial. El free float de la compañía apenas supera el 10%. Ello impide -comentan desde MIO Group- que se alcancen niveles de difusión accionarial y liquidez adecuados para la negociación de las acciones, que tienen un escaso volumen de contratación, lo que provoca un impacto negativo en el precio.
Otro de los factores citados para justificar la exclusión de la Bolsa radica en los costes y en las cargas de gestión que genera cotizar. Se refieren a las obligaciones regulatorias, de gobierno corporativo, de información y de cumplimiento que implica permanecer en el parqué.
Además de ello, desde MIO Group consideran que salir de la Bolsa les permitirá operar con mayor agilidad y adaptar sus estructuras de gestión, control e información financiera a sus necesidades reales.
En definitiva, quieren dotar a la compañía de mayor flexibilidad para desarrollar su plan estratégico a largo plazo.













