Un número limitado de suscriptores británicos de la revista The Economist puede acceder actualmente a un nuevo producto de suscripción que incluye el acceso a The New York Times, según adelanta Semafor.
La oferta es de 167 libras al año en el primer ejercicio y el precio aumenta a las 239 libras en el siguiente, lo que resulta más barato que el alta digital actual para The Economist en solitario.
El movimiento se enmarca dentro de la estrategia del diario capitalino de perseguir acuerdos con medios de otros países para ampliar su base de lectores de pago fuera de su mercado nativo. Así lo hace en España con El País, además de con Corriere della Sera en Italia, Politiken en Dinamarca, The Irish Times en Irlanda o NRC en Países Bajos.
Además, en enero Axios informó de que está en conversaciones con diferentes cabeceras estadounidenses para lanzar suscripciones conjuntas que incluyen productos ajenos a su información. El objetivo es que lectores de pago actuales o potenciales de esos medios puedan acceder a productos complementarios como pasatiempos, recetas o contenidos deportivos de The New York Times.
Lo novedoso en el caso de The Economist es que hay un mayor grado de solapamiento entre su oferta informativa y la del periódico capitalino. Sobre todo, en la medida en que ha reforzado su incursión en el mercado estadounidense en los últimos años, con mayor presencia y cobertura específicas en Washington.
La revista británica alcanzó un récord de facturación en el ejercicio culminado en marzo con 368,5 millones de libras y las suscripciones aportaron dos tercios de esa cifra. Ese es más o menos el mismo peso que tienen los lectores de pago en las cuentas del diario estadounidense, si bien roza los 12 millones de lectores de pago frente a los 1,25 de The Economist.
El diario estadounidense da un paso más en su estrategia de suscripciones con otros medios para alcanzar su meta de 15 millones de lectores de pago en dos años.
La estrategia de paquetización de diferentes productos de The New York Times es uno de los motores clave de ese éxito, ya que más de la mitad de sus casi suscriptores pagan por más de uno de ellos. Y sus acuerdos con otros medios sirven al interés de alcanzar su meta de 15 millones de lectores de pago en dos años, con efectos secundarios relevantes sobre su explotación publicitaria o su negocio de afiliación por recomendación de productos.
En todo caso, un fondo activista que ha irrumpido en su accionariado considera que es más viable alcanzar esa meta mediante traducciones de bajo coste realizadas por inteligencia artificial y el desarrollo de «muros de pago dinámicos y precios optimizados» para diferentes mercados. Y cree que de ese modo es factible más que duplicar ingresos y beneficios a lago plazo.











