Adam Greenberg, hasta hace días responsable de búsquedas y colaboraciones en inteligencia artificial de Google, se ha incorporado a The New York times en calidad de vicepresidente de asociaciones estratégicas. Se une así a un equipo de cinco personas encargado de gestionar las relaciones del periódico con plataformas, una tarea cuya relevancia se ha disparado con la inteligencia artificial.
Greenberg será precisamente quien lidere esas negociaciones con las mayores compañías tecnológicas que utilizan o pueden utilizar el contenido de The New York Times, según ha confirmado Digiday. Reportará los resultados de esa tarea a Rebecca Grossman-Cohen, responsable de asociaciones estratégicas y jefa de gabinete de la consejera delegada Meredith Kopit Levien.
Su fichaje se produce en un contexto clave para el periódico, que está pendiente de la resolución de su demanda contra OpenAI y Microsoft por utilizar su contenido sin licencia. Y además acaba de firmar su primer acuerdo con Amazon para permitir el uso de su trabajo en capacidades ajenas de inteligencia artificial, por el que fuentes cercanas han indicado a The Wall Street Journal que cobrará entre 20 y 25 millones de dólares al año.
El nuevo vicepresidente de asociaciones estratégicas acumula una experiencia de 14 años gestionando relaciones con diferentes sectores en Google. Antes del rol del que ha saltado a The New York Times, se ocupó de asociaciones con creadores y empresas vinculadas a pagos o comercio electrónico. Pero la mayor parte de ese tiempo la pasó en contacto con medios para supervisar iniciativas con impacto en ellos como el formato AMP o Web Stories.
Esa condición de conocedor de la industria e interlocutor experimentado entre tecnología y contenidos le hace valioso para el rol en las circunstancias actuales. El trabajo de los medios es doblemente relevante para compañías como Google, OpenAI, Microsoft o Perplexity porque les sirve para entrenar sus procesos pero también genera valor en las respuestas elaboradas automáticamente sobre sucesos recientes o en marcha.
Además de esa eventual estructura doble de pago basada en combinar el archivo histórico y los contenidos elaborados diariamente, las negociaciones también son complejas porque incluyen aspectos como el control de los editores sobre el uso de su trabajo. Esas y otras cuestiones van aflorando a medida que se hacen más frecuentes los acuerdos entre medios y empresas de inteligencia artificial, que a su vez impulsan el nuevo modelo de búsquedas.










