FlixBus, junto a la agencia creativa M84, ha lanzado en Chile una campaña de alcance nacional con humor religioso que ha contado con la validación de la Iglesia Católica. La iniciativa estará activa hasta febrero y contará con presencia en televisión abierta, televisores conectados, radio y una amplia red de soportes exteriores, con una previsión de más del 70 % de alcance acumulado en televisión y cerca de un millón de visualizaciones completas en plataformas digitales, reforzando la construcción de marca de FlixBus en una etapa de expansión y consolidación en el país.
En una categoría históricamente conservadora como el transporte interurbano en Chile, FlixBus decidió hacer algo poco común en esta categoría: asumir un riesgo creativo real introduciendo códigos religiosos, profundamente reconocibles en la cultura local, pero tratados desde el humor y la ironía, para resignificar la experiencia de viajar largas distancias.
El spot propone una narrativa épica y accesible al mismo tiempo, alejándose del discurso funcional típico del sector. El resultado no es solo una pieza publicitaria llamativa, sino una declaración de principios: viajar puede ser simple, masivo y casi milagroso, sin solemnidad ni grandilocuencia.
La campaña fue desarrollada por Modo1984, la red creativa chilena nacida de la fusión entre las agencias Modo y 1984, y el punto de partida creativo estuvo directamente vinculado a la promesa de la marca. “FlixBus le está dando la posibilidad de movilizarse mejor a muchos chilenos. Y en ese contexto nos preguntamos quién tiene menos posibilidades de trasladarse de un punto A a un punto B… y la respuesta fue irrefutable: las estatuas”, explica Felipe Mañalich, Chief Creative Officer & Founder de M84.
A partir de esa visión inicial, el equipo creativo identificó un hallazgo cultural: la existencia de dos estatuas emblemáticas del país, separadas por una gran distancia y que, simbólicamente, representaban una de las motivaciones más universales para viajar. “En Chile hay dos estatuas icónicas que servían para ejemplificar una de las razones más evidentes de la necesidad de hacer un viaje: ir a ver a la propia madre. Así nace el spot ‘Jesús y María’”, detalla Mañalich, en referencia a la conexión entre El Cristo del Desierto de Atacama y la Virgen María del Cerro San Cristóbal en Santiago.
El uso de estas figuras, explican desde la agencia, no buscó enfatizar su dimensión religiosa, sino su valor cultural y emocional. “Más allá de su origen como figuras religiosas, la iconicidad de estas estatuas permite conectar con el deseo profundo de abrazar a un familiar lejano, al mismo tiempo que comunicar el servicio ‘milagroso’ de FlixBus”, agrega el creativo.
Conscientes de la sensibilidad que implica trabajar con símbolos religiosos, el proceso creativo incluyó instancias de revisión con representantes de la Iglesia Católica, con el objetivo de validar el tono y evitar lecturas ofensivas. En un contexto donde muchas marcas optan por la autocensura preventiva, FlixBus eligió un camino más complejo: atreverse, pero con criterio y responsabilidad.
La campaña se lanzó esta semana y estará activa hasta febrero con un alcance nacional, con presencia en televisión abierta, connected TV, radio y una red extensa de soportes OOH en Santiago y regiones. En términos de cobertura, superará el 70% de alcance acumulado en televisión y espera lograr cerca de un millón de visualizaciones completas en plataformas digitales, instalando la pieza en la conversación pública más allá de los circuitos tradicionales de publicidad.
Este movimiento coincide con una etapa distinta para la marca en Chile. Tras un periodo inicial marcado por disrupción en precios y modelo de negocio, FlixBus entra ahora en una fase de expansión y consolidación, invirtiendo en construcción de marca, lenguaje cultural y conexión emocional con audiencias amplias.
Para M84, este trabajo refleja también una forma de entender la relación entre marcas y creatividad. “Nos llena de orgullo poder trabajar de la mano con un cliente que apuesta por la creatividad y está dispuesto a correr riesgos incluso culturales para hacerse relevante con la audiencia. Nunca hubo dudas de que esta era LA IDEA que en conjunto debíamos hacer. Y eso hace que el viaje que estamos haciendo valga mucho la pena”, concluye Mañalich.
El caso abre una pregunta relevante para la industria: ¿hasta dónde pueden llegar las marcas cuando confían en la inteligencia cultural de su audiencia? En el caso de FlixBus, la respuesta fue clara: el riesgo creativo, bien gestionado, también puede ser una forma de crecimiento.









