Heineken ha elevado una queja ante Autocontrol contra la última campaña publicitaria de Mahou San Miguel, emitida desde finales del año pasado para promocionar su bebida La Prohibida. En el spot objeto de la reclamación se observan varias imágenes con algunas partes pixeladas mientras que suena una versión de la canción «Soy Rebelde», que además da título a la campaña.
En su escrito de reclamación, Heineken esgrime que la pieza audiovisual de Mahou muestra imágenes que, usando el pixel como metáfora de la censura y teniendo como hilo conductor una versión de la canción “Soy Rebelde”, invitan al público a disfrutar sin límites, a pesar de las nocivas consecuencias que determinados comportamientos pudiesen tener al relacionarse con el alcohol.
En primer lugar, la cervecera multinacional considera que el anuncio traslada que el arrojo, la pérdida del pudor y la superación de inhibiciones sexuales, así como el atractivo y el éxito sexual se pueden obtener mediante el consumo de bebidas alcohólicas, lo que infringiría la Ley General de la Comunicación Audiovisual. Por otra parte, desde Heineken alegan que el anuncio da la impresión de que el consumo de alcohol permite la adaptación social, la evasión y la resolución de problemas, contraviniendo así el Código de Cerveceros. Como tercer argumento, la compañía reclamante considera que el anuncio está destinado a un público muy joven y crea confusión sobre el hecho de la participación de menores. Heineken opina además que el spot incumple el el Código de Conducta Publicitaria de Autocontrol por mostrar una imagen de una mujer desnuda. Finalmente, esta compañía también cree que la acción de marketing infringe nuevamente la Ley General de la Comunicación Audiovisual por mostrar a los protagonistas del anuncio saltando por encima de una hoguera, brindando y bañándose en el agua, lo que supone una conducta peligrosa que contravendría la citada normativa.
En su respuesta a este reclamación, Mahou se muestra «sorprendida» por todas estas quejas de Heineken. Y es que, la compañía objeto de la reclamación no entiende la referencia al Código de Cerveceros, cuando la campaña no promociona una cerveza, sino una bebida conocida como cider. La compañía española señala además que el anuncio contaba con los Copy Advice positivos de la versión pixelada y sin pixelar del anuncio, que precisamente otorga Autocontrol antes de emitir los anuncios. Posteriormente, en su escrito de contestación pasa a rebatir todos los argumentos utilizados por Heineken.
Autocontrol da la razón a Mahou
Una vez escuchado a las dos partes, Autocontrol emitió su resolución dando la razón a Mahou y rechazando todos los argumentos esgrimidos por Heineken. En primer lugar, la entidad no considera que el spot vincule el consumo de alcohol con el éxito sexual y social. «Si bien a lo largo del anuncio se incluyen varios momentos de intimidad entre distintas personas, estos no se muestran como actitudes que vengan a causa de, o sean el resultado del consumo de la bebida alcohólica promocionada por parte de sus protagonistas». Autocontrol también se opone al argumento utilizado por Heineken de que la campaña da a entender que el consumo de alcohol puede suponer una mejora de la adaptación social, la evasión y la resolución de problemas. «Esta no será la interpretación que alcanzará un consumidor medio tras la visualización de la publicidad«, dice el organismo.
Autocontrol constata asimismo que la publicidad no está destinada a un público muy joven y que crea confusión sobre el hecho de la participación de menores, tal y como denunciaba Heineken. En este punto, Mahou demostró que los actores tenían todos más de 21 años y aportó un certificado firmado por la agencia de medios que acredita que este fue emitido entre las 20:30 horas y las 6 horas del día siguiente.
El organismo que regula la publicidad también rechaza que el anuncio contravenga su propio Código por mostrar la imagen de una mujer desnuda, ya que en la pieza audiovisual de Mahou «no puede entenderse que el anuncio haga una utilización indebida del cuerpo de la mujer«. Respecto al último punto reclamado por Heineken -la presunta conducta peligrosa ejercida por jóvenes saltando en una hoguera-, Autocontrol considera que «la integridad de las personas que las realizan, no puede considerase que, tal y como se muestran en el anuncio, puedan suponer fomento de peligro alguno«.
Por todo ello, Autocontrol ha decidido desestimar la reclamación de Heineken frente a la campaña de Mahou.













