La Comisión Europea ya ha enviado a Google la conclusiones preliminares de lo que a su juicio deberían ser las medidas que debe aplicar para restaurar competencia en búsquedas. El Ejecutivo comunitario quiere que la compañía permita a otros actores que accedan a determinados datos que genera en condiciones «justas, razonables y no discriminatorias». Y esa propuesta incluye también a servicios potenciados por inteligencia artificial.
Las citadas medidas abarcan cinco grandes áreas definidas tras la consulta abierta previa: quién puede acceder a datos, qué tipo de información debe compartirse, con qué frecuencia, bajo qué procedimiento de acceso y con qué salvaguardas. Al tratarse de unas conclusiones preliminares, las partes interesadas tienen de margen hasta el 1 de mayo para presentar observaciones, de cara a una decisión ya vinculante prevista para julio.
De partida, Google se opone a esa propuesta por considerar que presenta riesgos para la privacidad y la seguridad de los usuarios. Y también considera que la Comisión Europea se está excediendo en su interpretación de la Directiva de Mercados Digitales (DMA), el marco legal bajo el que se está llevando a cabo este proceso.
Más allá del valor actual de los datos de búsqueda que genera Google, el aspecto clave de este tira y afloja es su utilidad para la mejora de relevancia y monetización de asistentes y otros productos de búsqueda potenciados por inteligencia artificial. Esa tecnología ha permitido que afloren competidores en ese segmento como OpenAI y Anthropic, en un contexto en el que la propia experiencia de acceso a la información está cambiando.
Las partes interesadas pueden aportar puntos de vista sobre estas conclusiones preliminares hasta el 1 de mayo y para julio se espera una decisión definitiva.
Precisamente, Google se plantea este año como el de monetización de su modo IA en búsquedas con nuevos formatos, mientras a su vez está haciendo cambios en las respuestas automatizadas que ofrece para destensar su relación con los medios. De hecho la compañía afronta desde hace unas semanas una demanda por parte del Consejo Europeo de Editores de Medios debido al impacto negativo en el tráfico de sus miembros por esos resúmenes.
Además el gigante tecnológico está igualmente en negociaciones con la Comisión Europea para esquivar multas o una posible segregación forzosa por preeminencia en tecnología publicitaria. Y también está bajo investigación para determinar si está vulnerando la competencia al usar el contenido de medios y youtubers para mejorar sus modelos de inteligencia artificial.












