Las empresas que operan en España están obligadas a auditar sus cuentas cuando cumplen al menos dos de los tres requisitos fijados por la Ley de Sociedades. Estas son superar los 5,7 millones de euros de facturación, los 2,85 millones de euros en activos o los 50 empleados en plantilla.
En el sector de la comunicación, la gran mayoría de grupos confía en empresas de las Big Four para cumplir con este requerimiento legal, siendo Price Waterhouse Coopers (PwC) la opción más elegida. La red de consultoría que en España preside Gonzalo Sánchez verifica las cifras de cuatro grupos de comunicación: Vocento, Grupo Godó, Henneo y Mediapro.
En la firma de consultoría Ernst & Young confía PRISA, RTVE y el grupo editor de El Economista, Ecoprensa; y en KPMG, Atresmedia, Planeta y Ábside Media.
Los dos grupos de comunicación en España con matriz italiana, Unidad Editorial y Mediaset, contratan para esta tarea a Deloitte, la firma de servicios profesionales que más factura en España —el año pasado acumuló 975 millones de ingresos—.
PwC es la firma de servicios profesionales especializada en auditoría más contratada por los grupos.
En los últimos años se ha registrado en el campo de la auditoría un considerable aumento en la facturación de firmas medianas. Una de las más destacadas, Grant Thornton, audita las cuentas del grupo editor de El Confidencial, Titania.
Prensa Ibérica, el mayor grupo de comunicación de cobertura regional, apuesta por Crowe Auditores, una de las firmas con más peso a nivel global, aunque en España se ubica fuera del Top 10 en facturación.
Por último, las cuentas del grupo Libertad Digital las audita una consultora de pequeña escala, Auditores y Censores Asociados (Audycensa).













