La última edición del Benidorm Fest fue la más cara de la historia, no sólo en términos económicos sino también en atracción de público. De tratarse de un espacio emitido en una televisión privada, se concluiría que fue la edición menos rentable, al ampliarse la brecha entre el coste asumido y la audiencia generada.
El concurso de 2026 ha contado con un presupuesto récord que asciende a 6.009.378 euros, la gran mayoría destinada a la nueva productora contratada, Sold Out, tras cerrar la puerta a Boomerang TV después de cuatro años al frente del festival.
La última edición fue vista por algo más de 1 millón de espectadores, la mitad que en 2025 y un tercio que en 2022.
El presupuesto para 2026 supone un 24% más que el coste de la edición anterior. Cabe recordar que el volumen de gasto ha ido incrementándose interanualmente. La segunda edición lo hizo un 18,5%; la tercera, un 12,5%; y la cuarta, un 5,7%.

Sin embargo, este refuerzo de recursos no se ha traducido en un mayor poder de congregación del público; más bien al contrario, donde la curva de audiencia ha ido cayendo progresivamente, a excepción de la edición de 2024, cuando anotó un ligero repunte.
En términos absolutos, la edición emitida hace dos semanas, que concedió la victoria a los artistas Tony Grox & Lucycalys, fue vista por 1,08 millones de espectadores, registrando un discreto 12,1% de cuota de pantalla (share). Este nivel de atracción representa apenas un tercio de los espectadores que vieron la primera edición —notablemente más eficiente, con un coste de 3,4 millones—, y la mitad que los que vieron la de 2025.

La edición de 2023 fue la segunda menos vista, con 1,8 millones de espectadores y un 14,7% de cuota de pantalla. Sin embargo, su coste —4,06 millones— fue significativamente inferior al presupuestado en la última entrega.
Desde Prado del Rey, la lectura que ofrecen del festival es triunfalista. El presidente de RTVE, José Pablo López, defendió la semana pasada que la edición en cuestión ha supuesto “un salto cualitativo”, no una mejora puntual o coyuntural, sino la “consolidación de un modelo”. “El festival ha dejado de ser únicamente una plataforma de selección asociada a Eurovisión para convertirse en un gran evento musical propio, con identidad clara y con capacidad real de generar industria”, subrayó.
José Pablo López: «El festival se ha convertido en un gran evento musical propio, con identidad clara y con capacidad real de generar industria».
Destacó que el salto cualitativo se produjo en varios niveles. En primer lugar, en el modelo artístico. “Hemos conseguido que convivan artistas emergentes y artistas consolidados. Eso posiciona al Benidorm Fest como punto de encuentro de la música española. No existe en nuestro país ningún espacio de estas características y con esta visibilidad pública”, resaltó.
Además, en la producción. “Hemos elevado el nivel escenográfico, la realización y el estándar técnico. El festival compite hoy con los grandes eventos europeos”. También en la profesionalización del proceso de selección. “No hemos tenido ningún drama”, ha resumido. También en la proyección internacional. “El premio vinculado a Miami y a la industria latina, la colaboración con Televisa Univisión y la apertura a nuevos mercados aportan una dimensión
También destacó la dimensión escénica y el estándar internacional, con la incorporación de un equipo internacional especializado en grandes eventos con público, que permitió «transformar el Palau d’Esports l’Illa de Benidorm en una experiencia mucho más inmersiva». ”El festival ha ganado escala, potencia visual y contundencia”, en su opinión.













