Squirrel ha actualizado su plan de negocio de aquí a 2027 y sigue siendo muy ambicioso. La compañía presidida por Pablo Pereiro Lage quiere convertirse en una network global, según expresa en la presentación a analistas realizada ayer. Ya en febrero de este año comentaron que su ambición es la de asaltar el top5 de los grandes holdings publicitarios, en el que figuran gigantes como Publicis, Havas, WPP, Omnicom y Dentsu. La meta no es sencilla, puesto que varios de estos grupos facturan en el entorno de los 1.000 millones de euros en nuestro país.
El plan diseñado por Squirrel contempla alcanzar unos ingresos proforma de hasta 370 millones de euros este año (fueron 306 millones en 2025) y alcanzar los 470 millones ya en 2027. En ese año, el EBITDA proforma previsto es de 66 millones de euros, lo que arroja un margen del 14% (fue del 10,4% en 2025). De cumplirse estas cifras, Squirrel habría registrado un crecimiento anual (TACC) hasta 2027 del 24% en ingresos y del 44% en EBITDA.
El gran salto de la compañía lo dio en el año 2024, cuando adquirió el 51% del grupo IKI (actualmente tiene un 63%). Lo pactado consiste en alcanzar el 100% de la compañía en 2028.
Además de IKI, también ha incorporado a su perímetro en estos últimos años compañías como Ganga, NF Media, Pretopay, Green Shark o Trihaus. Asimismo, hay otra compañía publicitaria que está cerca de integrar, según han comunicado recientemente al mercado, pero sin desvelar su identidad. Esta compañía aportaría 25 millones de euros de inversión publicitaria gestionada, unos ingresos de 13 millones y un EBITDA de 3,2 millones.
Ahora, en la siguiente etapa de crecimiento hasta 2027, Squirrel mantiene su agresiva política de crecimiento inorgánico. Desde la compañía son conscientes de que el mercado publicitario -su principal línea de ingresos- está prácticamente plano, por lo que la incorporación de nuevas compañías es fundamental para seguir creciendo. Al mismo tiempo, existe la necesidad creciente en los clientes de contratar propuestas integradas y eficientes. La respuesta de Squirrel es construir una network (red) global, en la que pueda ofrecer soluciones end to end.
No obstante, tampoco pierden el foco en el crecimiento orgánico, con planes de continuar con su expansión internacional y aumentar las sinergias entre sus diferentes activos.
Squirrel estima disparar su facturación manteniendo su agresiva política de adquisiciones, sin olvidar el crecimiento orgánico.
Al margen de rama publicitaria, Squirrel tiene una actividad muy relevante en la parcela de los Contenidos. Tiene previsto invertir en ello hasta 45 millones de euros hasta 2027, crecer en el ámbito de los influencers, crear Squirrel Studios y lanzar próximamente una OTT.
La tercera pata del negocio está relacionada con sus canales de TDT en propiedad, en los que recientemente ha llegado a un acuerdo con Mediaset para comercializar sus espacios publicitarios
La idea de Squirrel es crear una plataforma única integrada, que incluya sus activos de publicidad, contenidos y canales propios de TDT.










