ADIF quiere actualizar su identidad visual en los próximos meses. Esta renovación se producirá en la marca de la propia ADIF y también de su filial de alta velocidad.
La empresa pública necesita un cambio de piel para responder a la transformación de su modelo de negocio hacia la sostenibilidad, para encarar los desafíos del mercado -como es la liberalización del transporte de viajeros por ferrocarril- y también para que se adapte a su nueva estrategia empresarial.
ADIF considera que su marca esta «desfasada y no es útil para transmitir un proyecto empresarial de futuro». La última gran revisión se produjo hace 15 años. Además, según la empresa pública, su marca tiene «problemas de coherencia y consistencia» debido a los cambios en el lenguaje gráfico introducidos en los últimos años, «en buena medida tácticos y poco consistentes«. Estas modificaciones «han generado ruido y han enturbiado la imagen de marca«. En este momento -comentan-, no hay un posicionamiento estratégico claro, ni un territorio visual con la suficiente coherencia. En ADIF también creen que hay una «escasa notoriedad y presencia de marca en los puntos de contacto con nuestros públicos».
ADIF considera que su marca esta «desfasada y no es útil para transmitir un proyecto empresarial de futuro».
Aunque la operadora deja claro en el briefing que este rebranding en ningún caso implica el cambio de nombre de la compañía, que permanecerá inalterado.
Para solventar todas estas carencias, ha puesto en marcha un proceso de selección para contratar a un estudio de branding. El encargo ha despertado el interés de la firmas especializadas del sector. Se han presentado al concurso Interbrand, Echeverría, Gravita Transforma, Erretres, Superunion, Futurebrand, Baud Branding, Summa, Brandfor y Múltiple Studio.
250.000 euros por un año de trabajo
Todas estas compañías competirán por un contrato valorado en 250.000 euros y con una duración de un año.
La finalmente ganadora tendrá que en un primer momento identificar los problemas de marca de ADIF, posteriormente actualizar la imagen de la compañía pública y por último elaborar y aplicar un plan de implantación que permita conocer su nueva marca.
Para seleccionar a su proveedor, ADIF tendrá en cuenta criterios técnicos (45%) y económicos (55%).





