La Comisión Europea está sopesando el encaje legal de AI Overviews, el formato de respuestas conversacionales a búsquedas de Google. El portavoz Thomas Regnier lo confirmó hace algunos días al medio especializado Euractiv, en el contexto del lanzamiento de la funcionalidad para usuarios europeos en marzo.
En concreto, el Ejecutivo comunitario está analizando si esos resúmenes son compatibles con las directivas de Copyright, Servicios Digitales (DSA) y Mercados Digitales (DMA).
Además de los derechos de autor y la competencia, otro aspecto clave que se maneja es el eventual impacto sobre el pluralismo mediático que impulsa la ley de Libertad de Medios (EMFA).
De momento, no se trata de un proceso formal de investigación en sí mismo, pero AI Overviews sí forma parte de la que está realizando la Comisión Europea sobre Google en torno al cumplimiento de la DMA. En ella sí ha quedado señalado de forma preliminar que la compañía viola la normativa por tratamiento preferencial de sus productos en búsquedas.
En todo caso, esa primera conclusión fue publicada antes de que la funcionalidad fuera lanzada en Europa, de modo que queda por ver si los mismos principios implican una próxima ampliación específica de la investigación a AI Overviews.
La Comisión Europea está analizando si Ai Overviews cumple con lo previsto en las directivas de Copyright, Servicios Digitales o Mercados Digitales.
Eso abriría un nuevo frente de riesgo regulatorio para Google, que en EEUU está a la espera de los remedios que los dos jueces de los casos antimonopolio que ha perdido decidan imponerle.
En Europa lo esperado es que acabe recibiendo una sanción por incumplimiento de la DMA, al igual que ha sucedido recientemente con Apple y Meta, pero no está claro si podría incurrir en otras faltas.
Entre esas posibilidades de la mano de AI Overviews está el tratamiento de datos de los medios bajo la Directiva de Copyright. Esa norma contempla que el contenido bajo derechos de autor puede usarse con propósitos de investigación bajo una excepción denominada «text and data mining» (TDM), pero queda por ver si su uso por parte Google y otros competidores en respuestas enriquecidas encaja en ese marco.
De hecho una de las reclamaciones habituales de los editores en este escenario es que compañías como Google u OpenAI se vean obligadas a ofrecerles datos del uso que hacen de su contenido para esa y otras iniciativas, de forma que puedan negociar una compensación. En junio está previsto que la oficina de Inteligencia Artificial de la Comisión Europea publique un modelo para concretar qué datos deben desgranar.











