Desde 2024 el Gobierno laborista de Reino Unido ha gastado más de medio millón de libras en promocionar sus campañas a través de influencers. El dato ha sido revelado tras una consulta amparada en el derecho de la información de la ciudadanía, que detalla que ese dinero se repartió entre 215 figuras públicas. De ellas 126 fueron contratadas a lo largo de 2025, un incremento respecto a los 84 del año previo.
Según lo reflejado en la respuesta del Gobierno, el mayor porcentaje de esa cantidad ha ido a parar a acciones para el Departamento de Educación, hasta 350.000 libras. Y esa inversión se ha repartido entre 53 influencers en 2025 y otros 26 en 2024.
El resto de creadores de contenido que ha cobrado del Ejecutivo se concentraron especialmente en acciones vinculadas a las áreas de Interior, Justicia, Defensa o Trabajo y Pensiones. Las campañas que contaron con el impulso de esas figuras en redes sociales abarcan temas variados, desde medidas sobre bienestar hasta cambio climático.
Esa información fue solicitada por la agencia de relaciones públicas Tangerine, que en vista de los datos señaló que el Gobierno de Keir Starmer está peleando por atraer la atención de «votantes jóvenes y apáticos». La respuesta no fue sin embargo todo lo completa que hubiera deseado, ya que varios departamentos se negaron a ofrecer detalles apelando a «razones comerciales».
La estrategia va en línea con los últimos movimientos de Starmer, que recientemente ha abierto cuentas en TikTok y Substack. En esta última plataforma señalaba como parte de su primera publicación que «la gente tiene derecho a saber cómo y por qué se toman decisiones que les afectan, y creo que todos los políticos deberían explorar nuevas formas innovadoras para hacerlo».
Sin embargo este interés creciente en los influencers coincide en el tiempo con la reducción del acceso de los periodistas a los miembros de la administración. En concreto en 2026 el número de comparecencias en las que los profesionales pueden preguntar tanto como quieran y de los asuntos que deseen quedará reducido a la mitad, al eliminarse las de las tardes.
Además las de las mañanas ocasionalmente se reemplazarán por una rueda de prensa abierta en la que podrán participar creadores independientes. En ese último grupo están incluidas personas que pueden difundir de manera orgánica los mensajes institucionales ante una audiencia joven que resulta cada vez más esquiva a los medios tradicionales.





