La captación y fidelización del público joven es uno de los propósitos marcados por Radiotelevisión Española (RTVE), en momento en que mantiene una intensa batalla por la atención frente a grandes ventanas digitales. Con esa misión, la radiotelevisión pública decidió estrenar hace dos meses el proyecto pionero en España, Open Play, coproducido junto a El Terrat (The Mediapro Studio).
Se trata del primer canal en directo que ofrece una plataforma en streaming, RTVE Play, conducido por Ángela Fernández, Lara Palma y Taka Gómez, como conductores e Inés Hernand con una sección fija diaria, donde analiza temas de actualidad, con toques de humor, junto a un amplio plantel de colaboradores. El espacio, emitido entre las 18:30 y las 01:00, se puede ver tanto en la OTT de la televisión pública como en Youtube.
El presidente de la corporación pública, José Pablo López, ha aclarado mediante una respuesta parlamentaria que el presupuesto del proyecto asciende a 1.149.000 euros. En concreto, 932.000 presupuestados para 2025 y 217.000 para 2026.
Los presentadores y colaboradores de Open Play, coproducido junto a El Terrat, cobran entre 250 y 800 euros por programa.
López puntualiza que de esos costes más de la mitad son internos. El resto, 598.000 euros, es el importe correspondiente al contrato con El Terrat. Cabe destacar que este año, esta productora le ha facturado a RTVE 13,7 millones de euros, por los programas Futuro Imperfecto de Andreu Buenafuente y Cuánto cuánto cuánto, cancelado por bajas audiencias tras dos entregas, entre otros, donde no se incluye La Revuelta de David Broncano, presupuestado en 2024.
Los presentadores y colaboradores de Open Play cobran entre 250 y 800 euros por programa, a excepción de una copresentadora que es trabajadora fija de la casa.
RTVE recuerda que el programa pionero en España tiene un triple objetivo. El primero, fidelizar audiencias, agrupando bajo un mismo paraguas una oferta diferencial para los jóvenes; por otro lado, descubrir nuevo talento, sirviendo de «vivero de caras nuevas»; y finalmente, adaptarse al consumo audiovisual, donde conviven videopodcast, streaming y televisión.













