arr., de izq. a der. José Manuel Pérez Tornero, Mariola Cubells, Anna Bosch, Ignacio Sacaluga. deb., de izq. a der. Ricardo Vaca, María Rey, Miguel Ángel Idígoras y Eduardo Olano

¿Debe una TV pública priorizar la batalla por la audiencia frente a las privadas? Los expertos opinan

lunes 15 de diciembre del 2025

Actualizado el 16/12/2025 11:35

Catapultar las cifras de audiencia en televisión es uno de los objetivos centrales fijados por José Pablo López para Radiotelevisión Española, desde su nombramiento como presidente hace un año.

Bajo esa misión, ha justificado la aplicación de una transformación de su oferta televisiva —tan profunda como controvertida— protagonizada por disruptivos fichajes como el de David Broncano, Jesús Cintora o Javier Ruiz, espacios de ‘infoentretenimiento’ que recuerda a los formatos y estilos de las cadenas privadas, o la reducción de la duración de informativos para conceder mayor peso al humor, entre otros muchos.

Cabe destacar que, pese a la avalancha de críticas recibidas, la mayoría de estas referidas a una predominante línea editorial inclinada al Gobierno, las audiencias de TVE han registrado un salto exponencial en los últimos meses, sin que se descarte, incluso, que llegue a liderar a corto-medio plazo la clasificación de cadenas más vistas en España.

José Pablo López: “RTVE está trabajando por recuperar el liderazgo que nunca debió perder en la televisión en abierto”

RTVE está trabajando por recuperar el liderazgo que nunca debió perder en la televisión en abierto”, sostuvo López hace unos días en el Parlamento. “La radiotelevisión pública molesta cuando es competitiva”.

Sobre esta base, surge un gran interrogante: ¿Liderar audiencias debe ser uno de los principales propósitos de una televisión pública? En el caso de RTVE, la Ley 17/2006, de 5 de junio, no contempla entre sus objetivos entrar en la lucha por fidelizar espectadores, aunque su Mandato Marco de 2008 sí recoge la pretensión de “conciliar la rentabilidad social que debe inspirar su actividad con la obligación de dirigirse a la más amplia audiencia”.

José Pablo López
José Pablo López

DIRCOMFIDENCIAL ha abordado esta cuestión con ocho reconocidos profesionales, expertos o estrechamente familiarizados con las televisiones públicas, y puede constatar la existencia de un debate, aunque con un amplio consenso en que el propósito central de una televisión pública no debe ser ganar la batalla del share.

Pérez Tornero, expresidente de RTVE: “Si hacen lo mismo que las privadas, ¿para qué vamos a sostenerla con impuestos?”

El expresidente de la corporación pública, José Manuel Pérez Tornero, responde que “una RTV pública tiene que ayudar a crear y sostener públicos, y no se puede conformar con tener audiencia. Si ese fuera su mayor intención, estaríamos ante un caso claro de desviación del concepto de servicio público”.

No es admisible que la audiencia sea un valor preponderante en un servicio público que, financiado con los impuestos, ha de rendir un servicio a las personas, no a anunciantes”. “Si hace lo mismo que las televisiones privadas en estilo, en contenidos y en métricas de impacto ¿para qué vamos a sostener la RTV pública con los impuestos? Que la pague entonces el negocio de la publicidad”.

Anna Bosch, periodista de RTVE: “Defender una radiotelevisión pública financiada con impuestos es hacer un producto distinto al de las empresas privadas”

Pérez Tornero, que prevé que las audiencias en televisión sigan cayendo, considera que “hablar de crecimiento de la audiencia es una falacia”. “Esas audiencias mínimas y decadentes cuestan millones de euros que, proviniendo de nuestros impuestos, sería más conveniente dedicarlos a otro tipo de programas”.

 La veterana periodista y corresponsal de RTVE, Anna Bosch, defiende que “la audiencia es deseable, pero no tiene que ser el objetivo prioritario, sobre todo a cualquier precio”. “Considero que la manera de defender una radiotelevisión pública financiada con impuestos es hacer un producto distinto al de las empresas privadas, que sí buscan exclusivamente la rentabilidad económica vía audiencia que traerá anunciantes”.

Miguel Ángel Idígoras, excorresponsal de RTVE y exdirector de ETB: “López está haciendo una televisión a imagen y semejanza de la privada”.

Bosch añade que “el servicio público no es competir en entretenimiento y frivolidad con las privadas, sino tener programas de carácter cultural, político sereno, no tertulias estridentes, reportajes de contenido social, político, internacional… Si los medios públicos dejan de prestar ese servicio público, perderán la legitimidad, la justificación de su existencia”.

David Broncano

Su antiguo colega en la casa, el excorresponsal Miguel Ángel Idígoras, que también fue director de la pública vasca ETB, piensa que RTVE “ha hecho mal al entrar en liza con las privadas, y dejarse arrastrar a un modelo que no era el público”.

María Rey, presidenta de la APM: “Una televisión que no es relevante, no tiene sentido”

José Pablo López está haciendo una televisión a imagen y semejanza de la privada, entrando en aspectos en los que no debería entrar como camuflar programas de información o tertulias de política frívola, como el modelo italiano”. “El modelo de una televisión pública no creo que sea gastar el dinero del contribuyente en hacer programas de entretenimiento para competir con las privadas”, concluye.

Desde las asociaciones, la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la reconocida periodista María Rey, actualmente presentadora en Telemadrid, sostiene que “una televisión pública no debería tener la presión de la audiencia diaria, pero sí la presión suficiente para ver si eres o no relevante. No puede tener como prioritario la audiencia, pero tampoco puede ser algo de lo que pueda prescindir, porque una televisión que no tiene capacidad de llegar, que no es relevante, no tiene sentido”.

Eduardo Olano, presidente de UTECA: “El dinero público no puede ser utilizado para distorsionar el mercado y elevar artificialmente los precios”.

Por su parte, el presidente de la Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA), Eduardo Olano, denuncia que RTVE “eleve los precios de los contenidos con algunas competiciones deportivas, solo por su deseo de captar la máxima audiencia”. “La televisión púbica se financia con dinero público y no puede ser utilizado para distorsionar el mercado y elevar artificialmente los precios”.

Olano recuerda que RTVE recibe ingresos de las televisiones privadas. “Para las televisiones privadas, la competencia es nuestro hábitat natural desde nuestro nacimiento, pero reclamamos una competencia en igualdad de condiciones».

Mariola Cubells, experta en TV: “Puesto que RTVE no tiene publicidad, entiendo todavía menos esa carrera frenética y obsesión por la audiencia”.

La periodista especializada en televisión, Mariola Cubells, defiende que la lucha por la audiencia “no debe ser la misión, pero tampoco que puede ser residual, por lo que debe haber un equilibrio difícil”. “Puesto que RTVE no tiene publicidad, entiendo todavía menos esa carrera frenética y obsesión por la audiencia. Debería ser una liberación no rendir cuentas a anunciantes, por lo que pido tranquilidad”.

 Ignacio Sacaluga, académico: “La competitividad no debe implicar renunciar a la función pública ni entrar en una lógica puramente comercial”

Desde el plano académico, el profesor titular en Comunicación Audiovisual de la Universidad Europea de Madrid, Ignacio Sacaluga, responde que la búsqueda de audiencia “es importante, pero debe ser un medio para que esos contenidos lleguen al mayor número posible de ciudadanos, no es un fin en sí mismo”.

“Un contenido de alto valor social puede no ser masivo y seguir siendo esencial para la misión pública. Este criterio, desde luego, debería ser de especial aplicación en el entretenimiento”. “La competitividad no debe implicar renunciar a la función pública ni entrar en una lógica puramente comercial”, declara.

Ricardo Vaca Berdayes, presidente de Barlovento Comunicación: “Si la televisión pública no tuviera audiencia, el debate sería para qué hay que invertir dinero público”.

El presidente de la consultora Barlovento Comunicación, especializada en audiencias, Ricardo Vaca Berdayes, opina que la televisión pública “no debe renunciar a obtener la mayor audiencia posible”, y que “en el momento en que no tuviera una audiencia, el debate sería para qué hay que invertir dinero público”.

“Nos guste o no», añade, «cualquier programación pública o privada compite por la atención de los ciudadanos, en un régimen de máxima competencia. Aunque esto no está reñido con que cualquier radiotelevisión pública mantenga límites”.

¿Programas de alto valor social en prime time?

El discurso mayoritario que se extrae a partir de las opiniones de los expertos es que conviene aspirar, en términos generales, a un equilibrio entre la audiencia y el valor social, que está en línea con el Mandato Marco de RTVE.

Sin embargo, el peso de esa balanza se inclina al ser preguntados si tendría sentido emitir en prime time un contenido de alto componente social a pesar de obtener una previsión de audiencia residual. Por ejemplo, un documental sobre zonas rurales en España en La 1, compitiendo con El Hormiguero o La Isla de las Tentaciones. Y los expertos consultados lo apoyan.

Programa ‘Ruralitas’ en La 2

“Sin duda tiene sentido. No es un programa comercial y no la darían las televisiones privadas. Tienen que cubrir un servicio público, igual que líneas de autobuses donde se sube muy poca gente”, defiende Idígoras. Sacaluga suscribe que “no significa ignorar la programación estratégica, pero sí asumir que hay espacios donde el valor social debe prevalecer sobre el criterio comercial”.

Rey añade que “la televisión pública tiene que estar en aquellos lugares donde las privadas consideran que no sale rentable”; y Bosch, que “si los programadores lo hicieran, descubrirían que los resultados de audiencia son buenos, no residuales. Es una cuestión de voluntad, de convencimiento de servicio público”.

Esta periodista pone como ejemplos de servicio público las estadounidenses, NPR y PBS, “referentes en calidad, pero minoritarias en audiencia”, y determinados documentales de calidad emitidos en las televisiones públicas británica, francesa y catalana, que cosechan notable aceptación entre el público.

.
->