La percepción de objetividad de la radiotelevisión pública está en entredicho. Así lo refleja el último Panel de Hogares elaborado por la CNMC, a partir de más de 8.000 respuestas, que indica que un 27,5% de los españoles considera que la información suministrada por RTVE es objetiva (marcando las opciones muy de acuerdo y bastante de acuerdo), frente al 25,2% que opina lo contrario. El resto de participantes o no valora o no muestra acuerdo o disconformidad.
Equilibrio muy similar se produce entre quienes piensan que la programación de los canales de RTVE refleja de manera adecuada a todas las fuerzas políticas en función de su representación parlamentaria (24,2%) y lo opuesto (26,7%). Entre los espectadores habituales de los informativos, la valoración de los contenidos como objetivos se mantuvo estable, en torno al 56,2 %.
Los mayores de 65 años volvieron a ser los espectadores más fieles frente a los más jóvenes.
En el segundo trimestre del 2025, el 52,1% de los españoles se calificó como espectador habitual de los canales de la televisión (La 1, La 2, 24 Horas, Teledeporte y Clan TV). De nuevo, los mayores de 65 años volvieron a ser los espectadores más fieles a RTVE, ya que el 68% vio alguna de sus cadenas con frecuencia. Les siguieron los grupos de 50 a 64 años (60,6 %) y de 35 a 49 años (48,6 %), que también mostraron inclinación por la televisión pública.
El seguimiento entre los más jóvenes disminuyó. Sólo el 35,5% de los menores de entre 10 y 15 años vieron habitualmente algún canal de RTVE, 8,6 puntos menos que en el mismo trimestre del año pasado. Entre los jóvenes de 16 a 24 años, la cifra bajó 7,1 puntos, hasta el 29,3 %. Por su parte, el grupo de 25 a 34 años se mantuvo prácticamente estable, con una cuota del 42,2 % de espectadores.
Clan TV
Preguntados por la programación infantil del canal Clan TV, el 37,3% de los hogares con menores opinó que fue variada y de calidad. Entre quienes consideraron que la programación infantil de Clan TV no fue variada ni de calidad, las principales razones fueron la falta de contenidos educativos y culturales (48,1 %) y la escasa calidad general de la programación (45 %).













