El cierre de las urnas en los comicios a la presidencia de EEUU previstos para el 5 de noviembre marcará el comienzo de un bloqueo de publicidad vinculada a ese proceso en Google.
El gigante tecnológico ha informado a los anunciantes de que retomará la política fijada en las anteriores elecciones de 2020 para prevenir desinformación que pueda desestabilizar al país.
La comunicación detalla que el veto estará activo para cualquier campaña vinculada a la votación, ya sea porque se refiere a su desarrollo o resultados, que tenga como objetivo a ciudadanos de EEUU. Y cualquier anuncio en esas condiciones que esté en marcha cuando arranque el plazo será pausado automáticamente.
Esa medida está orientada a publicidad que venga de partidos y candidatos a cualquier nivel territorial o aquella que se centre en iniciativas que formen parte del proceso. Y queda exenta la información pública ofrecida por el Gobierno federal o los de los diferentes estados que toman parte en la administración de las votaciones.
De esta manera Google toma precauciones ante un desenlace incierto de esos comicios, que vienen marcados por las escasas diferencias de intención de voto entre la vicepresidenta Kamala Harris y el expresidente Donald Trump que reflejan los sondeos.
Pero también por la aparición de desinformación interesada cuya elaboración ahora es más sencilla gracias a las capacidades que ofrece la inteligencia artificial generativa.
La primera de esas circunstancias anticipa posibles recuentos fuera de plazo ante impugnaciones de resultados muy ajustados. Y en un escenario de ese tipo Google quiere evitar que su plataforma sea utilizada por cualquiera de los dos grandes partidos para reclamar la victoria de manera incorrecta o apelar a presuntos fraudes.
El gigante tecnológico repite la estrategia de los comicios de 2020 ante un escenario igualmente ajustado y con posibles recuentos fuera de plazo.
De esa posible actividad posterior al primer conteo de votos depende la fecha en la que se levante el veto. En las pasadas elecciones no fue hasta semanas después, en diciembre, en el contexto de una segunda vuelta en el estado de Georgia.
En todo caso, Google volvió a implementarlo tras el asalto al Capitolio del 6 de enero por parte de seguidores de Trump que creían que la victoria de su rival Joe Biden fue fraudulenta. Hasta febrero no lo retiró de nuevo.
El otro actor clave en esta situación es Meta, que ya tomó la misma decisión que Google en las pasadas elecciones y que de momento no ha confirmado que vaya a hacer lo mismo este año. Lo que sí ha anunciado es el bloqueo de nuevos anuncios basados en cuestiones electorales y sociales durante la última semana de campaña.











